GRECIA

ATRAPADOS EN GRECIA

Un año después del acuerdo UE-Turquía

 

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El 26 de marzo de 2017 viajamos a Grecia con el objetivo de analizar la situación un año después de la entrada en vigor del acuerdo UE-Turquía el 20 de marzo de 2016. Los resultados de la misión y del trabajo de investigación evidenciaron la grave situación en la que se encuentran miles de personas refugiadas y migrantes en el país. A raíz del acuerdo, las islas griegas se convirtieron en grandes campos de detención alejados del continente donde las personas solicitantes de asilo han quedado atrapadas sin poder salir hasta que finaliza el procedimiento. Otras, son devueltas a Turquía. Esto muestra una clara intencionalidad de disuadir a otras personas que pretenden llegar a Grecia por esta ruta. Visitamos las islas de Lesbos y Quíos para conocer de primera mano la realidad allí, haciéndo especial hincapié en los centros hotspots, los centros de acogida y las labores de salvamento en el mar.

 

 

El informe elaborado por CEAR denuncia la terrible situación humanitaria que viven miles de personas que han llegado a Grecia en busca de refugio y se han encontrado con que las políticas de la Unión Europea han convertido a este país en “una ratonera para refugiados”.
El informe concluye que el acuerdo UE-Turquía, junto al cierre de las fronteras en la ruta de los Balcanes y el inexcusable fracaso del proceso de reubicación han provocado que más de 62.000 personas se encuentren “atrapadas en un país imposibilitado para garantizar una acogida digna acorde con la Directiva Europea de acogida ni de ofrecer una protección adecuada”.

 

“La UE ha jugado con Grecia y sus fronteras
para convertir este país en una ratonera para refugiados”

 

“Europa ha jugado con la situación geográfica de Grecia y las fronteras de los países vecinos para convertir a este país en el gran campo de refugiados de la UE, convirtiéndose en un obstáculo insuperable en la ruta de los refugiados”, afirmó Estrella Galán, secretaria general de CEAR, durante la presentación del informe en mayo de 2017.

 

 

Tras una misión realizada por CEAR el pasado abril tanto a la península como a varias islas griegas, la organización denuncia que:

• Tras la entrada en vigor del Acuerdo UE-Turquía se han producido un total de 899 devoluciones desde Grecia a Turquía. El número de llegadas disminuyó drásticamente, sin embargo el número de muertes tras un año del acuerdo alcanzó las más de 4.800, un 25% más que el mismo periodo del año anterior.

• En las islas se ha establecido un procedimiento diferente al de la península, con un criterio basado en la nacionalidad que resulta discriminatorio y contrario a la Convención de Ginebra.

• Los procedimientos de petición de asilo son incapaces de determinar con rigor el grado de vulnerabilidad de los solicitantes de asilo.

• Los recursos de acogida provisionales que se pusieron en marcha en los primeros meses eran dispositivos de emergencia que, en muchos casos, se han convertido en dispositivos de acogida de largo plazo a pesar de no cumplir las condiciones mínimas requeridas para ello.

• Hay personas que llevan más de un año sin poder salir de las islas, esperando a recibir una resolución acerca de su procedimiento.

• Las malas condiciones en los centros y los campos, las largas esperas, la falta de información y la incertidumbre a la que se enfrentan han tenido un enorme impacto a nivel físico y psicológico. Las personas refugiadas muestran síntomas de angustia y duelo. “Llevo un año esperando a que resuelvan mi caso. En este sitio no existe seguridad”, relataba a la misión de CEAR un joven iraní.

• CEAR ha documentado que los menores no acompañados no están teniendo acceso a recursos de acogida específicos, dado que el Estado griego no cuenta con suficientes plazas, así como casos de trata, abuso y grave deterioro. Ante esta situación, CEAR hace un llamamiento al Estado español y al resto de administraciones públicas para que se impliquen en el traslado y acogida urgente de estos menores.

• Es particularmente grave la situación de las mujeres refugiadas dado que se recoge un aumento en las denuncias de agresiones sexuales, violencia e instrumentalización. A esto se le añade la frustración y a las malas condiciones de vida dentro de los centros. Los relatos de las mujeres apuntan al “miedo y la inseguridad, la falta de aseos y espacios seguros” para ellas, así como alimentación deficiente, particularmente grave en el caso de mujeres embarazadas y lactantes.

 

 

“La comida en Moria era mala, para poder ducharse con agua caliente había que esperar a las 4 de la mañana, la gente lo sabía y a esa hora había muchas colas”. Relataba Marwan, un joven sirio de apenas 17 años, residente en uno de los campamentos de la isla de Lesbos, quien además denunció: “Una vez hubo una gran pelea y la policía solo miraba. Cuando se les pidió que hicieran algo dijeron que no era su problema. Al mes de irme todo el campo quedó quemado”.

 

Como conclusión, la coordinadora de Incidencia y Participación Social, y coautora del informe, Nuria Díaz, lamentó que la situación que viven las personas refugiadas en Grecia es la prueba de que “mientras la Europa de los derechos humanos se desvanece, la Europa Fortaleza se hace más sólida”.

 

Conoce más sobre el laberinto del procedimiento de Asilo en Grecia haciendo clic en la infografía.